viernes, 17 de enero de 2014

Viernes. Noche.

Escribo por la ausencia. Por las ganas de algo que no tendremos. Por el miedo de perder algo que no conseguiremos. Por los trenes. El metro. Los pies apoyados en el asiento de adelante.
Por los corazones en el vaho y por el vaho que forman dos cuerpos en un mismo coche.
Por las mandarinas. Por las castañas y por mis uñas mal cortadas. Por los ojos marrones.
Por la barba. Por los jerseys de lana.
Por una despedida. Por dar dos besos en un cara que antes acariciabas hasta las 5 de la mañana.
Por abrir la ventana y respirar. Por la lluvia. Por los que están aunque yo misma me vaya.
Por un abrazo de mi madre. Por el olor a libro nuevo, a canela y a bizcocho.
Por los rizos. Por el color azul. Cielo. Por el cielo, claro.
Por el flexo que me está atravesando las teclas. Por un piano. Por mi piano. Por todos los pianos. De espalda.
Por los lunares. Y la luna. Por los pendientes. Por unas manos llenas de heridas que te curan. Por la sonrisa de un bebé. Por los zapatos nuevos. La navidad, el verano. La playa. Las fotos.
Escribo para recordar dos veces lo mismo. Para desahogarme, ahogándome.
Escribo por los mecheros estropeados, por irme a buscar a la salida del colegio y por las gominolas. Por los tendederos llenos de ropa. Por el sexo. Por mis dedos. Por tu lengua.
Por el orgullo. El rencor. El pánico. Rabia. Nostalgia.
Escribo por los pasos de cebra. Por los coches mal aparcados. Por llamar a una casa e irse corriendo.
Por el helado de chocolate. Por un apretón de manos. Por un empujón contra la pared. Y un "quiero hacértelo."
Por una canción que no te esperas y por las canciones que esperas que no te hagan daño.
Escribo por los masajes. Por las malas caras. Por los Domingos.

Escribo para, por, sin, con, contra, en, desde.
Escribo para no olvidarme que escribir me hace vivir lo mismo todas las veces que quiera.
Y joder.

Merece la pena. Y a veces, me hace tenerla en los párpados.
Pero para mí las letras no son un lastre, son una salvación dentro de esta.                 Vida.

1 comentario:

  1. Increíble. Desde el primer renglón supe que iba a merecer la pena.
    "Por los que están aunque yo misma me vaya".
    Me has dejado con ganas de seguir leyéndote toda la noche.

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