viernes, 3 de enero de 2014

Resquicios.

La culpa la tiene la lluvia, lo juro. Yo solo me dejo llevar.
Dejo que las gotas de agua me acaricien los brazos y me empañen los cristales.
Los coches ahogados de recuerdos. Las alcantarillas no gritan pero no pueden más y las flores respiran.
El sol quiere pero no puede y yo.. yo echo de menos.
Pondría un "te" delante del "echo de menos" pero no echo de menos a nadie en concreto. Echo de menos cosas. Gestos.
Pequeñas cosas que me daban la vida.
No quiero perder más. No quiero que esta tormenta se vaya. Me gusta el olor, el dolor, el rencor, las palabras que no diré por miedo.
Las guitarras que suenan de "Marwan" en una canción ahora mismo en mi habitación.
O podría decir que ahora mismo acaba de caer un rayo y a los dos segundos después un trueno que un poco más y revienta los cristales de mi cuarto.
Notar como todo me acaricia tanto que lo odio. Odio las caricias tanto que me encantan.
¿por qué recordamos cuando más sabemos que nos va a doler?
también nos duele ser felices. Porque sí, que no os engañen, duele.
Y más si te quitas la venda y te das cuenta de que mañana quizás, hayas perdido todo eso que hoy te da motivos.

Somos tan cobardes en todo que hasta una simple tormenta nos hace cerrar todo por miedo a mojar demasiado. 
Solo abrimos la ventana cuando todo se ha calmado,
                                                                                  cuando todo ha pasado.

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