lunes, 24 de marzo de 2014

Lunes. Y paz.

Una hoja. En plena primavera.
Volando y acojonada por no saber a dónde va.
Me imagino con un vestido largo, de vuelo, y dando vueltas sobre mí misma.
Sintiéndome más viva que nunca.
Acabo de quemar el miedo, que no quemarme con el miedo.
Bocanadas de aire me invaden la habitación.
Me revuelvo en recuerdos que no duelen.
En imágenes que van a 400 kilómetros por segundo en mi cabeza y no duelen.
Ráfagas. De olores. Sabores. Colores.
Luces que me reflejan.
Reflejos que lucen.
Si me vierais por dentro, hoy, tendría todo tan descolocado, que os enamoraría.
Porque así es mi vida.
Desorden. Caos. Caos. Y más caos.
Joder.
Que no consigo estar quieta ni soñando. Me tropiezo 4 de cada 3 pasos que doy en la calle.
No consigo no mirar atrás.
La gente llega cansada a sus casas. Los perros están afónicos de tanto ladrar. Las nubes están cansadas y se esconden. Los peces ya ni nadan.
Y en mi cabeza, paz. Joder.
Estoy llena de voces que me dan paz. Tengo una tregua conmigo misma.
He vuelto a dormir desnuda creyendo que van a venir unas manos a verlo.
Me gustan los lunes. Me gusta dar vueltas sobre mis miedos y acabarles mareando.
Correr de la mano por una ciudad. Subir la persiana.
Pellizcar. Abrazar. Lamer heridas sin sacar la lengua.
Sacar la lengua y crear carcajadas.
Puede que de 1000, la cague 10000000. Pero cuando alguien sonríe por mí, todas aquellas caídas, no son más que rasguños cicatrizados.
Cierro los ojos e idealizo. Cómo no.
Siempre creyendo que nuestra cabeza es nuestra sin pensar que somos nosotros lo único suyo.
Se alimenta de nuestras dudas. De nuestros tropiezos. De nuestro miedo.
Se alimenta de los domingos.
Me niego a sentirme atada por algo que supuestamente yo debo controlar.
Es mi vida, joder. Mi cabeza. Mis ideas. Mis amaneceres. Mi manera de escribir. Y si me duele, dolió. Mañana ya curará.
Pero bucles, no. En el pelo, los que quieras. En la cabeza ni uno.
Es como un tobogan eterno del que nunca encuentras salida. Pero sí recuerdas la entrada. Saltas. Ves un rayo de luz, pero no. Es sólo el intento de salir del bucle para caer en otro aún más profundo y más acojonante.
Sentir que por dentro esté todo descolocado y aun así, gustarse.
Me gusto. A veces. Pocas. Pero.
No sé.
Soy yo.
Con mi desorden, mi hiperactividad, mi manera de ver las cosas.
Muchos lo ven como un problema. Lo de los impulsos y todo eso. Pero no sé.
Yo soy más de salir a la calle cuando llueve y esconderme cuando sale el sol.
De reirme en el metro y llorar en la estación.
De abrazar cuando ya no puedo más y fingir que puedo sola.
De esconderme cuando todos me buscan y salir cuando alguien me espera. Porque aún, hay gente que no, no se ha cansado.
No puedo esperar a que se enfríe el café y prefiero quemarme. Cómo no voy a ser como soy.
Exprimir los momentos.
No pensar en el qué dirán.
Gritar en medio de la calle.

Cambiaría muchas cosas de mí pero no me cambiaría por nadie.
Y tampoco voy a dejar que nadie cambie algo de mí.
Tozuda. Sí. Mucho.

Y bueno a las letras, por muchos "os odio" que lleveis delante, os adoro.
Me dais todo. Y no pedis nada.
O sí. Bueno, pedís cachitos de mí, pero os lo perdono.

Y esto es lo que sale cuando no pienso en mí y disfruto de mí.

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