Cantar cuando ni las cuerdas dan un respiro.
Respirar cuando sólo hay contaminación.
Buscar un aliento de oxígeno en una cámara de gas.
Dormir cuando ya te has levantado.
Levantarte cuando no sabes más que llorar.
Escribir cuando no sabes hablar.
Escuchar música de hace meses y no llorar.
Llorar cuando ni siquiera se puede respirar.
Contaminación interna.
Moscas, gritos. arañas.
Demonios. Y nubes de nicotina.
Bendita sea la barba.
Bendita sea tu barba.
Las cortinas están cansada de no correrse. Porque siempre están abiertas.
Ya no necesito cerrar la ventana. Me gusta el frío. Me gusta el caos. El invierno.
Me gusta despeinarme después de no peinarme.
Me gusta llorar.
Menos mal que las palabras nunca se acaban.
Menos mal que las lágrimas, tampoco.
Follar hasta acabar enamorada.
Enamorarse mientras follas.
Mientras me quite el sujetador, podré latir.
Mientras lata, podrá quitarme el sujetador. Él. Sólo. él.
Bendita sonrisa.
La que tengo dentro y nadie ve.
Menos mal que hay personas que me abrazan sin tocarme. Que me miran y me tiran besos sin mover la boca.
Menos mal que sabemos salvarnos.
Aunque sea enamorandonos. Y sonriendo en cada esquina.
Espérame en Atocha.
Que ya llego.
Y te abrazo.
Madrid.
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