jueves, 25 de septiembre de 2014

Roxanne, morreame.

Escuchar música es rozar con los dedos esa paz que nadie más es capaz de darte.
Imaginarte un trozo de papel balanceándose con el aire.
Una hoja en otoño.
Una gota de agua salpicada por las botas rojas de lluvia de una niña pequeña.

Bailar desnuda y borracha.
Puesta hasta las cejas de música.
Con la cabeza a estallar.
Con las yemas de los dedos suaves de tanto tocar esa paz que dura lo que los violines se dejan follar sus cuerdas.

Benditas notas revoloteando por mi cuerpo pidiéndome una tregua que yo sólo sé dar subiendo el volumen.
Mueves la cabeza al son de la música.
Te desnudas.
Te miras en el espejo.
Y los violines suben el volumen.
Mírate. Quiérete. Bésate.
Grita. Despeinate más.
Coge un tren, sin rumbo, pero con el único destino de perderte.
Besa, muerde, araña. Salta. Rompe persianas que no dejan verte la luz.
Quémate con el sol.
Llora debajo de la lluvia. Folla contra la encimera. Tócate.
Quitate el sujetador. Bésate las piernas. Deja el carmín por toda la calle.
Despeina a la gente. Empuja, y muerde.
Patina, aunque te caigas.
Come mucho, aunque no te entre más. Fuma, aunque no quieras.
Bebete literalmente, el agua de los floreros de las calles donde no para de llover.
No duermas durante dos días.
Pega a alguien. Tira del pelo.
Muerdete las uñas.
Come mucha fruta. Y fuma aunque no sepas.
Haz fotos donde no se puede hacer fotos.
Pierde trenes.
Baila hasta que tus pies no puedan más. Enamorate. Y pierde.
Pierde a alguien que te quiere y arrepientete.
Discute y abraza al segundo despues.
Ten orgullo. Pero cometelo.
Coge una bicicleta aunque no sepas.
Folla borracha. Emborrachate y folla.

Llora hasta que sientas que tus mejillas no pueden más.
Pon un altavoz en medio de la calle y deja que la gente te mire.
Llama la atención.
Riete a las 3 de la mañana y despierta a los vecinos.

Haz de todo.
Todo lo que se te venga a la cabeza.



Pero sobre todo vive.
Sin que a nadie más le importe.

Estruja, muerde, aprovecha cada segundo.

Sé tú.

tu vida.

Y sobre todo, no te mueras sin llorar, de felicidad.

Porque aunque estés apunto de morir, si lloras de felicidad, tendrás mil o dos mil vidas más. De golpe.

Y es que sí, a veces las lágrimas, son sólo una forma de darnos vida.

Y eso, pocas veces pasa.

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