Casi siempre evitaba sentir algo más que aprecio por una persona. Siempre he pensado en la capacidad de que otro, me cambiara por dentro pero ni queria, ni confiaba en encontrar a alguien que se enamorara de un desorden interno que apenas enseño. Es como si el muro que me creaba delante pudiera paliar todas las consecuencias de no tener a nadie y valerme por mí misma.
Pero al final aparece alguien. Pero no alguien que se queda a ver cómo está lo de dentro si no que encima le gusta y se acomoda en él. A las idas y venidas. Al abrirme y cerrarme cuantas veces quiera.
Siempre he tenido miedo. Miedo a irme, a que vengan y se vayan, a desaparecer lo que alguien ha creado de mí solo por el mero hecho de que lo hizo esa persona.
Miedo, en todos los sentidos y de todos los colores.
Miedo.
De ese tipo de miedo que no te deja ni respirar.
También he tenido miedo a lo bonito. A lo que me hacía feliz. Y me gustaba. De una manera o de otra sabía exprimir todos los momentos.
También he tenido ese miedo que te entra al darte cuenta de que te estás enamorando de alguien.
Miedo a subirme al tren equivocado con la persona correcta.
Miedo a no saber valerme por mí misma. A no superar una pérdida.
Miedo a mi misma. A lo que yo creé durante años para que nadie entrara.
Miedo a que el jodido muro que tenía delante no me dejara ver que había gente que realmente quería entrar.
Pero cuanto más miedo tenía, más me cerraba.
Para que no descolocaran nada. Para que me dejaran en paz.
Pero como iba diciendo, de repente alguien te rompe el jodido muro y empiezas a creer en las personas. En que realmente pueden darte cosas buenas. Que pueden enseñarte a abrazar.
Que te llenan, de los pies a la cabeza.
Y te vacían de voces.
Y te abres, dejas que entren. Pero siempre con el "se van a ir" en la cabeza.
Y sí, es horrible, jodidamente horrible tener que acostumbrarse a la ausencia de alguien.
A que hay momentos que no se van a repetir. A que cada segundo, debiste y tenías que haberlo exprimido muchísimo más.
A sensaciones, ilusiones, ganas, y besos. Que ya no se van a repetir más con esa persona.
Intentas asumir que puedes con esto, claro.
Puedes asumir que la vida sigue, que no debes cerrarte otra vez, que no debes quedarte en casa encerrada.
Puedes asumir todo eso.
Pero lo que nunca, nunca vas a asumir, es que hay cosas que solo supiste sacar con una persona.
Y que por muchas más que pasen, es solo vuestro.
Y no digo que no vayan a hacerte feliz nunca más. Ni que la vida sea una mierda, ni que todo está perdido.
No.
Digo que hay personas perdidas, que no se van nunca porque por dentro consiguieron sacar de ti algo que ni siquiera sabías que tenías.
Porque cada vez que te mires al espejo o te analices por dentro. Verás todo lo que llenó.
Verás todo lo bueno que consiguio sacar de ti. Y todo lo bueno que conseguisteis sacar juntos.
Porque desnudarse delante de alguien no es fácil.
Pero abrirse, al 101%. Dejarse ser totalmente con alguien.
Dejar que te llenen el pecho y te calmen cuando lloras.
Que consigan que te mires al espejo, y te abraces.
Eso.
Solo me ha pasado una vez.
Y con una única persona.
Asi que lo de asumir, os lo quedais los que podais.
Que yo de momento ni puedo, ni quiero.
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