viernes, 13 de junio de 2014

No. Claro que no.

Intentar nunca fue lo mío. O me estrello o me quedo en la cama viendo cómo todo se rompe.
Y me ha tocado estrellarme.
Contra qué, no lo sé. Pero esto me está superando.
Levantarse y ver cómo el cúmulo de mierda está llegando a machacarte hasta las venas.
No tengo respuesta de nada ni para mí, qué hacéis pidiendome algo.
No sé dar. Sé darme. Al 101%, a alguien.
Y doy, mucho. Pero yo también me necesito. Algo que no sean hostias en el espejo ni noches rozando el subsuelo, quiero decir.
Aire, paz, fluidez, valentía, fuerza.
Todo eso que tengo y a veces me cuesta sacar.
El miedo atraviesa cualquier puto ápice de los "bien" cuando me preguntan un "cómo va a ir todo."
Si algo puedo decir es que luché y lucho.
Con todas mis fuerzas.
No sé si algún día me cansaré de hacerlo. Sobre todo si hablamos de poder compartir con alguien miedos, temores, dudas.
Cajas llenas de cartas que me abotefean la cara las veces que quieran.
Menos mal que nosotros siempre fuimos más de darnos palabras en silencio que dejando restos en un papel.
No vaya a ser que me dé por leer cada noche palabras que ni siquiera tengo.
No vaya a ser que me dé por recordar cada puta noche momentos que sí, tuve.
Cada día es una batalla. Contra las voces. Contra las uñas que yo misma me intento clavar.
Contra mi cabeza que no para de repetir imágenes, besos, abrazos, palabras.
A veces pienso que el corazón es como esas monedas que te quedan en el pantalón.
Suenan mucho pero nadie las hace caso.
Y así con todo.
Cuando más hay que luchar, más se rinden.
Pero yo no voy a dejar que le agujero negro que lleva el miedo en sus manos, pueda conmigo.
Al menos no hoy.
Tengo fuerza para parar ochocientos trenes. Pero lo jodido viene cuando voy yo dentro de uno de ellos y tengo que pararlo desde dentro.
Como los arañazos o las patadas.
Pararlas por dentro cuando vienen en forma de grito, cuesta más.

No me voy a rendir, me digo.
Aunque pocos lo crean, con hacerlo yo, me vale.

No, pienso, dejar, de, ser.

Al menos no este Viernes.

No en esta vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario