Imagina que alguien te reconstruye absolutamente todo lo que otros hicieron trizas de ti.
Que se quiere quedar a bailar en el salón de tu casa aunque ni tú sepas mover los pies ni a él le guste la música que pones.
Que está dispuesto a quemar todos los insultos que se han quedado grabados en tu mente, de otros, claro, siempre por culpa de otros.
Imagina que alguien está dispuesto a esperarte en Chamartín todos los domingos de invierno y en cualquier cala de Girona todos los veranos. Que te imprime dos billetes de avión para poder comerte en un hotel de cualquier ciudad.
Imagina que te besa la tripa y no sólo te hace un hueco en su ciudad, si no que también lo hace en su vida.
Suponte que alguien te besa la espalda y te desnuda para meterte en la ducha.
Que te besa borracha, corre contigo debajo de la lluvia y te invita a helado siempre que estás triste.
Imagina que te escribe una carta aun sabiendo que siempre ha sido más de hechos que de dejar plasmado algún que otro sentimiento en un papel.
Imagina que vas de su mano pero ante todo y todos eres libre. Que viajas, sola, pero sabiendo que estás acompañada.
Imagina que se presenta en tu portal con la cena, que te abraza a las 00 de la noche cuando los monstruos no te dejan en paz y te rompes en mil trozos.
Supón que odia tu pasado solo por el daño que otros te hicieron.
Imagina que alguien está dispuesto a recorrerse una isla de arriba abajo con tal de no perder ni un segundo contigo.
Que te invita a desayunar, que te desayuna cualquier día, que te folla contra la nevera y te hace el amor en la ducha.
Imagina que te hace fotos, que te lleva a perderte por Madrid, que quiere congelarse contigo.
Imagina que lleva tres años amarrado a tu pelo.
Y ahora.. Imagina que lo pierdes.
¿Tú también tiemblas, verdad?